Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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Resumen

Alfred H. Barr, Jr. hace aquí la presentación del catálogo de la colección de arte latinoamericano del Museum of Modern Art con comentarios en los que repasa tanto la historia de la implicación del museo en la promoción del arte de Latinoamérica como las últimas iniciativas para ampliar su colección. Barr comienza señalando que la inaccesibilidad de Europa durante la guerra ha sido el acicate necesario para que las naciones del hemisferio occidental empiecen a aprender más sobre otras artes ajenas a esa región. El museo ha expuesto arte latinoamericano con frecuencia durante la última década. Desde la exhibición individual de la obra de Diego Rivera en 1931, el museo ha dedicado exposiciones y conciertos sobre arte precolombino y mexicano, además del trabajo del pintor brasileño Candido Portinari, entre otros artistas y arquitectos. Inclusive se ha ido coleccionando arte de la región desde que la Sra. de John D. Rockefeller donó la obra Subway, de [José Clemente] Orozco, en 1935. En esas fechas, y debido al mayor interés en Latinoamérica, un donante anónimo estableció el Fondo Interamericano con el objetivo de ampliar y diversificar considerablemente la colección del arte latinoamericano. Con estos recursos, Barr y Lincoln Kirstein, cada uno por su lado, viajaron durante el verano de 1942 a México, Cuba y Sudamérica, donde adquirieron unas 200 obras. Barr termina la evaluación de la colección de arte latinoamericano haciendo un inventario de sus carencias y recordando a los asistentes que la colección del museo no es “(…) un conjunto estático, sino dinámico, y en continuo cambio”.

Comentarios críticos

Alfred H. Barr, Jr. (1902-81), director fundador del Museum of Modern Art de Nueva York, escribió este prefacio para el catálogo The Latin-American Collection of the Museum of Modern Art de Lincoln Kirstein. Financiado por el Fondo Interamericano (establecido por Nelson Rockefeller), Kirsten —en la época “consultor sobre arte latinoamericano” del museo— y Barr pasaron el verano de 1942 viajando, respectivamente, a Sudamérica, México y Cuba, donde adquirieron unas 200 obras que se añadieron a la colección del museo. Tal y como señala Barr en el prólogo, el arte mexicano y brasileño representaban el meollo de la colección del museo antes de 1942. Los artistas mexicanos ya eran conocidos en los Estados Unidos durante la década de 1930, y Abby Aldrich Rockefeller y otros habían donado trabajos de los muralistas para la colección. Con motivo de la Feria Mundial de 1939 de Nueva York, el museo adquirió varias obras de Candido Portinari (cuyo mural decoraba el pabellón brasileño) además de otras que le fueron donadas. El Fondo Interamericano fue establecido en 1942 para ampliar la colección (especialmente de arte sudamericano), en un momento en que el Departamento de Estado [Ministerio de Relaciones Exteriores norteamericano] comenzaba a implicarse en la promoción de intercambios culturales con Latinoamérica como parte de su cometido para ampliar su influencia y frenar el avance del fascismo en la región. Sin duda alguna, mientras que Barr estaba al tanto de las políticas que promovían la colección de arte latinoamericano del museo, este texto muestra que su interés, fundamentalmente, se centraba en la pregunta del efecto que tendría en la colección total del museo la adición de tan gran cantidad de obras latinoamericanas, y de cómo esto implicaba una nueva dirección y un dinámico impulso para la consecución de una enciclopédica colección de arte moderno, tal y como deseaba configurarla.

Investigador
María C. Gaztambide; Harper Montgomery, collaborator
Equipo
International Center for the Arts of the Americas, MFAH, Houston, EEUU
Crédito
Alfred H. Barr, Jr., foreword to The Latin-American Collection of the Museum of Modern Art, by Lincoln Kirstein (New York: The Museum of Modern Art, 1943) © 1943 The Museum of Modern Art, New York