Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

www.mfah.org Home

IcaadocsArchive

Document first page thumbnail
Categorías Editoriales [?]
Resumen

Martí Casanovas, en esta conferencia, distingue entre las actividades del grupo de artistas de la exhibición 1927 de las de otros progresistas contemporáneos, argumentando que su arte busca transmitir significados humanísticos y colectivos a un público amplio y diverso. Este énfasis difiere de forma radical de la producción artística de los movimientos vanguardistas contemporáneos —a los que denomina “ultraístas” y “estridentistas”— entre los que incluye el cubismo, el futurismo y otros movimientos relacionados, pues afirma que han elaborado e intensificado la orientación aisladora e individualista del Impresionismo. Casanovas sustenta su argumento en la historia del arte al describir la manera en que el cubismo desafió al impresionismo al poner énfasis en el volumen y la forma en vez del color, y al intentar imponer el orden sobre la realidad existente en vez querer captar su vitalidad. El autor explica que, no obstante, ambos movimientos trataron de representar la realidad por medio de la intensa subjetividad del artista. Los movimientos vanguardistas que siguieron al futurismo no evidenciaron una ruptura según se ha afirmado, sino que han constatado que los períodos de decadencia y caos preceden a los períodos de reconstrucción artística. A pesar de que el arte contemporáneo vanguardista se ha centrado excesivamente en el individuo y en cuestiones artísticas aisladas, guarda valor porque ha destruido el sistema del arte del siglo XIX basado en el patronazgo burgués. El renovado clasicismo posterior aparece ejemplificado en los murales de Rivera y se nutre de la cultura indígena, como se puede apreciar en los movimientos artísticos de México y Perú. Casanovas sostiene que este tipo de arte reinstaura el propósito humanístico del arte, extensa y activamente practicado por última vez durante el Renacimiento, puesto que aborda las inquietudes espirituales y sociales del gran público (que él denomina “el pueblo”). 

Comentarios críticos

El crítico de arte Martí Casanovas, de orígen catalán y radicado en Cuba, impartió esta conferencia durante el banquete de clausura de la exhibición de arte vanguardista 1927, en la que se exponían obras de Eduardo Abela, Marcelo Pogolotti y Víctor Manuel García, y que fue montada por artistas y críticos asociados a la revista homóloga de La Habana. Publicado el 15 de junio de 1927, en el número de la revista 1927: Revista de avance, la conferencia de Casanovas mostró de forma clara su posicionamiento con los artistas plásticos asociados a 1927 y con el movimiento muralista de México, especialmente [con el trabajo de] Diego Rivera, y con los pintores indigenistas que trabajaban en Lima asociados a la revista de José Carlos Mariátegui, Amauta. Implícito en su crítica del individualismo de los “ultraístas” y “estridentistas” figura su oposición a los movimientos vanguardistas de Ciudad de México, Buenos Aires y demás sitios modelados tras las pautas del futurismo y/o que adoptaron el idioma visual abstracto del cubismo, además de los artistas latinoamericanos estrechamente vinculados con el movimiento ultraísta de Madrid. Esta crítica evidencia que Casanovas participaba en un debate más amplio —librado por críticos y poetas de 1927, Amauta y otras revistas vanguardistas de Latinoamérica durante la década de 1920— sobre los valores relativos del vanguardismo europeo, la abstracción y las fuentes de inspiración indígenas para la creación de un arte americano progresista y moderno. La enunciada ambición de Casanovas de desarrollar un nuevo arte continental refleja también el sentimiento compartido por sus colegas de creer que, ante el declive cultural y económico europeo, América sería el lugar donde los valores fundamentales de la cultura occidental tendrían la oportunidad de volver a nacer.

Investigador
María C. Gaztambide
Equipo
International Center for the Arts of the Americas, MFAH, Houston, EEUU