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Resumen

La crítica argentina, recién llegada a México tres años antes, decide recoger la opinión de distintos pintores ante la muestra del Museo de Arte Moderno de París de arte contemporáneo exhibida en el Palacio de Bellas Artes. Diego Rivera se quejará por el bajo nivel de las obras y por la ausencia de muchos de los nombres representativos de lo que el denomina el “espíritu francés”. Declara que la exposición servirá para desengañar a los jóvenes que creen que fuera del país encontrarán alguna novedad: “Después de la Guerra naiden [sic] (…)” Rivera ironiza al principio del reportaje de Raquel Tibol y entre otras reflexiones llega a sentenciar: “He reafirmado últimamente mi opinión sobre el alto valor del arte de Rufino Tamayo, como afirmo ahora el porvenir incalculable en el arte de Juan Soriano (…)”. Se recogen además las opiniones de Felipe Orlando, Alberto Beltrán, Raúl Anguiano y Pablo O’Higgins.

Comentarios críticos

Las declaraciones de Diego Rivera (1886-1957) —máximo representante de la llamada Escuela Mexicana de Pintura— son deliberadamente confusas y ambiguas. Si bien su intención es constatar “de qué lado se inclina la balanza” al comparar artistas modernos franceses y mexicanos, el sorpresivo espaldarazo dado por él en esta nota a pintores como Rufino Tamayo (1899-1991) y Juan Soriano (1920-2006) —ambos difícil de ser considerados dentro de la corriente fundada por el guanajuatense— provocará más de una reacción en el polarizado ámbito plástico de México. Según Rivera, no es posible ninguna aportación estética tras la aparición del cubismo, “cuya influencia llena el mundo entero” desde principios del siglo XX.

Investigador
Diana Briuolo : CURARE A. C.
Equipo
CURARE, Espacio crítico para las artes, Mexico City, Mexico
Crédito

Localización
Instituto de Investigaciones Bibliográficas : Biblioteca Nacional/Hemeroteca Nacional