Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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Resumen

Interesante reflexión sobre el arte de la época del pintor y entonces también escritor amateur, Ángel Zárraga, enviada desde España a la revista Savia Moderna. La dedica a dos figuras clave que, en ese crucial año de 1906, empezaban a influir decisivamente en el cambio en el arte mexicano: el pintor Gerardo Murillo y el poeta José Juan Tablada. Como lo ha hecho notar Fausto Ramírez en sus estudios sobre el simbolismo en México (El espejo simbolista, publicado en libro catálogo y reproducido parcialmente en la red en EL UNIVERSAL online/ Confabulario/ 29 de enero de 2005), este texto de Zárraga “es un compendio de los ideales simbolistas: la noción del arte como ‘la expresión de un estado espiritual’; la naturaleza como mero punto de partida del trabajo creativo; la exigencia de labrarse un acendrado ‘estilo’ personal como manifestación del propio ‘reino interior’; la experimentación con las potencialidades expresivas de línea, color y claroscuro; la interrelación de las artes en la persecución de un ideal expresivo análogo, y la postulación (implícita) de la música como el modelo por excelencia (nótese el vocabulario empleado: ‘sinfonizar’, ‘armonía’.)”

Comentarios críticos

No es trivial que Ángel Zárraga dedicara a José Juan Tablada (1871-1945) y a Gerardo Murillo —alias el Dr. Atl (1875-1964)— su artículo, toda vez que eran las miradas e inteligencias más agudas en nuestro país para entender al propio Zárraga, un fino artista por entonces testigo de calidad del cambio artístico que se fraguaba en Europa. Al lado de otras notas sobre muestras realizadas en México, ese año (y registradas en esta base de datos), ésta da cuenta de la sintonización del arte mexicano con la modernidad de aquel momento. Época en la cual los valores académicos empiezan a quedar rezagados, así como el pasado colonial mismo.
Ángel Zárraga (1886-1946) es uno de los artistas más singulares de la tradición mexicana y uno de los que (aunque no olvidado) ha sido injustamente rescatado. Su condición de pintor a contracorriente de su contemporaneidad —tanto en lo temporal como en lo espacial, así como de los paradigmas en boga en los campos artísticos mexicano e internacional— impidió, en un momento dado, incluirlo en los esfuerzos historiográficos encaminados a la construcción de los nacionalismos. Asimismo, en nuestros días, de hacerlo parte integral de los discursos orientados a “deconstruir” dichos nacionalismos.  

Su notable fama en Francia no le ahorró envidias, ninguneos y reducciones mañosas. Zárraga le rechazó al Ministro de Educación José Vasconcelos (1882-1959) su invitación para integrarse al movimiento muralista mexicano (recusa similar a la que hizo Gedovius), porque aparentemente tenía múltiples compromisos en Francia o bien porque veía con recelo tanto la apropiación como la manipulación vasconceliana en torno a la filosofía que circulaba en El Ateneo de la Juventud. Quizás, a la postre, Zárraga pagaría cara la osadía; no obstante, su singularidad sigue siendo un elemento que opera en su favor y en los reposicionamientos históricos de su obra. Favorece, inclusive, sus no pocos escritos sobre arte, algunos espléndidos, como el aquí comentado.

Investigador
Luis Rius Caso
Equipo
CURARE, Espacio crítico para las artes, Mexico City, Mexico
Crédito
Courtesy of Fernando Zárraga Gysi, Mexico City, Mexico
Localización
Biblioteca Rubén Bonifaz Nuño del Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.