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  • Registro ICAA
    778080
    TÍTULO
    El baile “Travestí” del Gobernador del distrito
    IN
    El Universal (México, D. F., México). -- Sep. 7, 1894
    IDIOMAS
    Español
    TIPO Y GÉNERO
    Artículo de prensa – Reseñas
    CITA BIBLIOGRAFICA
    El Universal (México D.F., México). "El baile "travestí" del gobernador del distrito." September 7, 1894.
    DESCRIPTORES NOMBRES
    Díaz, Porfirio; Romero Rubio, Manuel, 1828-1895
Categorías Editoriales [?]
Resumen

Crónica que nos adentra a una de las causas fundamentales del escándalo de Los cuarenta y uno: los excesos de la clase alta la cual tanto en los bailes como en la exhibición social encuentra su razón de existir. Presidido por el gobernador del Distrito Federal, Pedro Rincón Gallardo, acuden el dictador y su corte porfiriana, todos vestidos de etiqueta rigurosa. La novedad, según informa la nota, es la presencia de varios jóvenes disfrazados de mujeres; tal es el caso de F. Algara, quien asiste de demoiselle de compagnie. En este baile elitista, suntuosamente organizado por una de las familias más importantes de la época, no importa que el hombre se disfrace de mujer mientras no se rebasen los tácitos límites. Todo es parte de la diversión y de las reglas de la decencia impuestas por ellos mismos. Lujo y aparente derecho que llevó a los hijos de las mejores familias a participar de manera más constante en fiestas homosexuales, hasta aquel momento, reducidas a la intimidad. Será a partir del 19 de noviembre de 1901 que queden expuestas a la opinión pública.

Comentarios críticos

La presencia de travestis, homosexuales o lesbianas no eran ajenos a la sociedad porfirista. Implícita en la historia y en el rumor popular, entre una atenta lectura de la literatura hay una velada presencia de la diversidad sexual que, como río subterráneo, recorría el siglo diecinueve. En palabras de Carlos Monsiváis (1938-2010): “ser Decente y poseer Buenas Maneras fue algo más que una amnesia fabricada, algo más que la arrogancia que se improvisa un pasado e inventa las tradiciones que le acrediten y la legitimen”. Ante la complacencia de los iguales se pueden asumir bajo la máscara, retar sin peligros. Son ricos y poderosos, dueños de haciendas y vidas: ¿por qué no intentar bailes íntimos, lejos de la máscara de las buenas costumbres, cercanos a la perdición pero atrayentes a la tentación? Algo semejante, aunque fuera del periodo estricto de los carnavales, resulta ya imposible luego del baile de Los cuarenta y uno. En palabras de José Joaquín Blanco en su obra Función de medianoche (1998): “al perderse en la masa citadina el homosexual gana libertad, siempre y cuando tenga el nivel de vida suficiente para moverse sin terror en lugares clandestinos, para pagar las altas cuotas de los lugares y las costumbres toleradas mediante la extorsión evidente o velada y, ante todo, para sentirse con derecho a vivir su vida de un modo diferente. Por ello en siglos pasados, sólo unos cuantos artistas, aristócratas o burgueses pudieron darse ese lujo”. 

Años más tarde, a través de retratos y caricaturas, artistas como Diego Rivera (1886-1957), José Clemente Orozco (1883-1949) y Antonio Ruiz (1897-1964) tanto ridiculizaron cuanto atacaron el afeminamiento de cierto sector de la cultura en México.

Investigador
Alejandro García
Equipo
CURARE, Espacio crítico para las artes, Mexico City, Mexico
Localización
Fondo Reservado del Instituto de Investigaciones Bibliográficas: Biblioteca Nacional/Hemeroteca Nacional