The editorial categories are research topics that have guided researchers during the recovery phase and continue to be the impetus behind the Documents Project’s digital archive and the Critical Documents book series. Developed by the project’s Editorial Board, each of the teams analyzed this framework and adapted it to their local contexts in developing their research objectives and work plans during the Recovery Phase. Learn more on the Editorial Framework page.
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En esta entrevista, el Secretario de Educación Pública señala algunos de los puntos que considera fundamentales en la promoción de la cultura y el arte, amén de la razón por la cual esta campaña es de suma importancia para el nuevo Estado mexicano. José Vasconcelos considera que el arte es para todos, especialmente para los más pobres. Declara, también, no tener preferencia por ningún pintor o escultor, sino limitarse únicamente a ofrecerles los medios para que trabajen creando no un arte servil y burgués, sino aquél que esté destinado para el gozo público. La estética pictórica del Secretario, según sus propias palabras, se reduce a velocidad y superficie, es decir, que los pintores trabajen rápidamente y llenen muchos muros.
El apoyo ofrecido por el gobierno mexicano, a través de la figura de José Vasconcelos (1882-1959), para la promoción de la producción plástica demostró fuertes contradicciones derivadas precisamente de la preferencia del Secretario por ciertos pintores. Pero, sobre todo, por su interés especial en otras vertientes de la creación humana como lo era la filosofía, la literatura o la música. Durante su administración (1921-24), Vasconcelos determinó tanto los contenidos como los planteamientos de la producción muralística, estableciendo una vertiente más universal para el incipiente movimiento —ajena a la carga política y social— que llenaría los muros públicos poco tiempo después. La influencia del pensamiento vasconceliano es evidente tanto en las temáticas como en el lenguaje plástico de los primeros murales realizados por artistas como Diego Rivera y Roberto Montenegro, más cercanos a una interpretación filosófica del universo que a la realidad nacional que pretendieron retratar los muralistas en años posteriores.