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En esta ponencia, con la cual se abrió el Encuentro Cultura 1968, es clara la voluntad política de construir un frente de intervención a partir de la existencia de coincidencias en un horizonte político revolucionario —más allá de opciones ideológicas diversas. El informe de Paksa expresa “la firme voluntad de entrar en contacto personas y grupos de procedencia ideológica diversa para trabajar en común. (...) Unidos más allá de las diferencias formales, más allá de las diferencias ideológicas, en camino de un Arte Nacional”. La artista sostiene la especificidad de la revolución que les correspondía a los artistas: “lo que a nosotros nos toca demoler, aproximar, transformar es el Arte, La Estética”. Ella entiende que la fusión del arte en la vida empieza a tomar cauce en experiencias como las del teatro de agitación, el cine-debate y las acciones de los plásticos en el ‘68, que son “experiencias creadoras de vida”, acciones creadoras de situaciones. Cuando Paksa habla de “un Arte Nacional” se pone en evidencia cierta inflexión populista y nacionalista dentro del universo cultural izquierdista, lo cual, hasta entonces, no era evidente.
A fines de 1968, y una vez culminado abruptamente Tucumán Arde, se produce un nuevo intento por impulsar la conformación de un ámbito común que reuniese a diversos grupos culturales en busca de una intervención política. Se convoca a fines de diciembre a una serie de reuniones en la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP) bajo el título “Primer Encuentro de Buenos Aires, Cultura 1968”. La iniciativa —que surgió de Margarita Paksa y contó con unos cincuenta intelectuales convocantes— llamaba a realizar el balance de diversas experiencias culturales, las cuales se estaban llevando a cabo en teatro, periodismo, literatura, sociología, cine y artes plásticas, donde se planteaba un cruce con la política. La convocatoria proponía, además de debatir acerca de la situación en la que se encontraba cada grupo, acordar formas de acción político-culturales que se pudieran implementar colectivamente.
Cultura 1968 da cuenta del esfuerzo por reunir un amplio espectro del campo cultural. Amplio no sólo por la diversidad de las disciplinas de las que provenían, sino también porque aparecían juntos muchos que habían sostenido durante años posiciones (políticas, político-culturales y estéticas) contrapuestas. El Encuentro se prolongó hasta marzo de 1969, con reuniones semanales a las que asistían entre 50 y 200 personas en el local de la SAAP (en Florida 846), pero esta extensión de los plazos previstos no se debió a la concreción del proyecto de la convocatoria. Es en ese ámbito que se desencadena una discusión encarnizada en torno a la labor y a la fuente de financiamiento del equipo de investigación sociológica conocido como “Proyecto Marginalidad”. Las acusaciones contra estos investigadores, así como las réplicas de éstos, plantearon un nuevo eje que desplazó el foco de la discusión y terminó obstruyendo la formulación de nuevas iniciativas en común.