Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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  • Registro ICAA
    760282
    TÍTULO
    [El fenómeno estético, como cualquier otro fenómeno cultural...], 1968 Ago., [Rosario, Argentina] / Nicolás Rosa
    DESCRIPCIÓN
    7 leaves
    IDIOMAS
    Español
    TIPO Y GÉNERO
    Hoja Mecanografiada – Conferencias
    CITA BIBLIOGRAFICA
    Rosa, Nicolás. [El fenómeno estético, como cualquier otro fenómeno cultural...]," August 1968. Typed manuscript. Archive of Graciela Carnevale, Rosario.
    DESCRIPTORES NOMBRES
    Chomsky, Noam
Resumen

El texto presentado por Nicolás Rosa para ser discutido en el Primer Encuentro Nacional del Arte de Vanguardia (Rosario Argentina, 1968) recurre a las teorías comunicacionales de Noam Chomsky, analizando el fenómeno estético desde los aportes de la semiología, la teoría de la comunicación y la psicología transaccionista. En su ponencia, hay también referencias a la teoría matemática de la información en relación con el problema de la previsibilidad-imprevisibilidad del mensaje, su probabilidad, su valor y la originalidad de la obra en el arte experimental. Estas menciones no son sólo un bagaje erudito que él aplica a la comprensión de la producción de la vanguardia. Rosa señala, incluso, una relación de mutua implicancia entre dichas teorías y el arte de vanguardia. La teoría de la información, dice él, “ha generado un arte de las comunicaciones y, a la inversa, el nuevo arte da lugar a la manifestación de una teoría que lo explicita”. Por otra parte, Rosa considera que la conciencia política revolucionaria debe producir obras estéticamente revolucionarias (“el apoyo de una conciencia revolucionaria, políticamente hablando, hace más urgente la creación de obras estéticamente revolucionarias”) y pone en cuestión la función ejercida por la crítica de arte tanto al sancionar como al normativizar las producciones del arte experimental para, finalmente, redefinir el lugar del crítico que, de alguna manera, es su propio lugar. Rosa se detiene en el vínculo existente entre la conciencia subjetiva del creador y la “instancia objetiva” de la obra, al considerar que “se trata de hacer coincidir (...) la conciencia revolucionaria y el arte revolucionario (...) en la instancia objetiva de la obra para que pueda poseer una clara significación revolucionaria”.   En ese camino, Rosa remarca las posibilidades del uso de los medios masivos en el arte, remitiéndose a las nuevas teorías de la comunicación. Califica, además, de “patología de la comunicación” a “la perversión, (...) la propaganda, el rumor, la distorsión deliberada, la calumnia” desplegados a través de los medios de información. Dentro de esos medios, a la hora de definir las posibilidades del trabajo artístico, el ponente propone un canal transmisor alternativo al sistema oficial. Estas concepciones están inequívocamente presentes en la planificación y realización en los meses posteriores al Primer Encuentro de “Tucumán Arde”, cuya pretensión central era generar un circuito contrainformacional que desmintiera la propaganda oficial.

Comentarios críticos

Dentro del itinerario de 1968, esto es, de la secuencia de acciones y definiciones que protagoniza la vanguardia argentina en su acelerado proceso de radicalización artística y política, el Primer Encuentro de Arte de Vanguardia es la instancia de mayor autorreflexión sobre el lugar en donde habían quedado colocados estos artistas una vez concretada la ruptura con las instituciones artísticas. Los artistas de Rosario y de Buenos Aires se autoconvocan en Rosario. A lo largo del fin de semana del 10 y 11 de agosto, hay una reunión que muestra la densidad del proceso de elaboración y discusión de las ideas estéticas y políticas sustentadas por el Itinerario del ‘68, donde se pone de manifiesto la autoconciencia de los artistas plásticos acerca de la “situación límite” en la que se encuentran. La intensidad de las rupturas que venían protagonizando los instalaba fuera del —o más aún, en oposición al— circuito modernizador con el cual habían convivido hasta entonces. Tanto ese desplazamiento como el abandono de los lugares y los soportes (físicos, materiales, institucionales) conocidos o ya transitados para hacer arte, es vivido por dichos artistas con una actitud autorreflexiva muy marcada. Esta actitud ya podía percibirse en los escritos (manifiestos, volantes, cartas) con los que acompañan sus intervenciones a lo largo del itinerario del ‘68. Pero, sin duda, es a través del Primer Encuentro como se congrega al colectivo en un ámbito de discusión y elaboración, al cual se suman otros importantes intelectuales. El Encuentro supone la voluntad de construir una instancia colectiva mayor. Una más allá de los grupos, talleres, amistades y afinidades ya existentes, con la cual se aglutine a los artistas de vanguardia del país. Y eso implica, también, la ubicación de los artistas en un lugar de producción y elaboración teórica, algo poco habitual en el medio plástico. No se agrupan para hacer una obra, ni tampoco para organizar una muestra; se reúnen para evaluar, por ellos mismos, en qué lugar están y hacia dónde deben dirigirse. Las cuatro ponencias presentadas a la discusión en el Primer Encuentro poseen un común denominador: en el marco del debate sobre el lugar del arte en el proceso político-revolucionario, intentan formular alternativas dentro de la actividad artística desde las cuales aportar efectivamente a la transformación de la realidad. Esa defensa tanto de la especificidad artística como de la experimentación formal contrasta no sólo con las variantes de arte político, por un lado; sino también con las zonas de la vanguardia despolitizadas o lúdicas existentes entonces en la Argentina, por el otro. Se trata, sobre todo, de una alternativa (efímera, es cierto) a la opción predominante entre la misma vanguardia poco tiempo después, cuando el lugar asumido por la dimensión política no deja margen a la posibilidad de intervenir en la esfera pública con una modalidad y desde una lógica propias de la vanguardia artística. Al Primer Encuentro se sumaron intelectuales como Nicolás Rosa y María Teresa Gramuglio (quien no presentó ponencia, aunque participó en los debates). Todos ellos enriquecieron las discusiones con aportes a la teoría estética: a partir del cruce con el estructuralismo, la teoría literaria, la semiótica y otros nuevos paradigmas de pensamiento. Rosa se había formado en estudios literarios y semióticos y había sido uno de los profesores expulsados de la Universidad por la intervención dictatorial de 1966. Posteriormente, se convirtió en un destacado teórico y crítico literario.

Investigador
Ana Longoni
Equipo
Fundación Espigas, Buenos Aires, Argentina
Crédito
Courtesy of the personal archives of Irene Taíbi de Rosa, Buenos Aires, Argentina
Localización
Archivo Graciela Carnevale, Rosario, Argentina.