Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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Resumen

En 1950 se celebró la XXV Bienal de Venecia. En el ambiente cultural europeo, este evento se venía celebrando cada dos años desde principios del siglo XX. En ese ámbito, los premios eran instituidos por la Presidencia del Consejo de Ministros: uno para pintor extranjero y otro para italiano, el premio ascendiendo a un monto de un millón de liras cada uno; otro, dado por la Municipalidad de Venecia, para un pintor y un escultor italianos por la misma cantidad y, un último, otorgado por la Presidencia de la Bienal, tanto para un grabador extranjero como para uno italiano, a razón de doscientas mil liras cada uno. Además de estas recompensas, existen otras instituidas por diversas entidades; entre las cuales se cuenta el fondo de quinientas mil liras, donado por el Museo de Arte Moderno de São Paulo, Brasil; o sea el segundo premio para pintores extranjeros. El jurado —conformado por críticos de arte, historiadores y pintores de varios países— concedió los siguientes premios: El primer lugar fue para el pintor francés Henri Matisse y el escultor ruso-francés Ossip Zadkine. Los premios para un pintor y un escultor italianos, fueron para Carlo Carrà y el de escultura exaequo entre Marcello Mascherini y Luciano Minguzzi. El premio para un pintor italiano (fundado por el acaudalado industrial Giuseppe Verzocchi), fue para Gino Severini; y el instituido por el Museo de Arte Moderno de São Paulo del Brasil, para David Alfaro Siqueiros.

Comentarios críticos

En la XXV Bienal de Venecia (1950) México había sido invitado por primera vez. De hecho, su participación fue doblemente importante para las artes plásticas de la época. Por un lado los periódicos locales publicaron artículos elogiando la exposición mexicana. Y por el otro, el jurado le otorgó el premio del Museo de Arte Moderno de São Paulo, Brasil, al pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, con lo cual México se presentaba ante el mundo con un arte original de identidad propia. En la ocasión, los premios más importantes fueron para Henri Matisse y para David Alfaro Siqueiros (1896-1974). Ambos pintores representaban entonces, las dos tendencias opuestas de la época: el arte abstracto y el realismo social.

Frente a esta polarización artística impregnada de política, Diego Rivera (1886-1957) propuso no un evento nacional sino un homenaje de izquierda a Siqueiros por haber logrado que la pintura mexicana realista y de contenido social revolucionario le quitara el premio a los “artepuristas”, a su juicio, al servicio de la burguesía imperialista. El galardonado aprovechó la ocasión para comprobar que la tendencia política y social seguía teniendo importancia en el mundo artístico y, como ya era su costumbre, se dedicó a desprestigiar cualquier estilo pictórico ajeno al realismo social y sobre todo la propuesta elaborada por Rufino Tamayo (1899-1991).

El jurado estuvo compuesto de los comisarios Prof. Hoffman, de Austria; Prof. Emilio Langui, de Bélgica; Prof. Leo Swanne, de Dinamarca; Prof. Abdel Kader Rizk, de Egipto; Prof. Raymond Cogniat, de Francia; Prof. Eberhard Hanfstaengl, de Baviera; Sir Eric McLagan, de Inglaterra; el Ministro Denis Devlin, de Irlanda; Prof, Pedro Segedin, de Yugoslavia; señor Eça de Queiroz, de Portugal; Prof. Pérez Comendador, de España; Prof. Nils Lindhagen, de Suecia y el señor Blailé, de Suiza. Además de ellos, el pintor Giorgio Morandi y, desde luego, el señor Giovanni Ponti, Comisario General de la Bienal, conjuntamente con el Secretario General, Prof. Rodolfo Palluchini.

Investigador
Ana María Torres : CEPE, U.N.A.M. / CURARE A. C.
Equipo
CURARE, Espacio crítico para las artes, Mexico City, Mexico
Localización
Instituto de Investigaciones Bibliográficas : Biblioteca Nacional/Hemeroteca Nacional