Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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Resumen

Nota periodística que anuncia la apertura del curso de Arte incaico en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, a cargo del escritor peruano Augusto Aguirre Morales. Los estudios —cuyo programa es transcrito íntegramente—abarcarían ciertas precisiones sobre el origen de las artes, su función social, y su “papel en la evolución de los pueblos”. Sobre tales consideraciones se determinarían las bases para el estudio del arte “incaico” y su aprovechamiento correcto en la vida moderna, considerado posible por la “incontestable superioridad de nuestro acerbo [sic] vernacular”. Gran parte del curso se destina a abordar diversos aspectos de la historia del imperio incaico, y su influencia en las manifestaciones artísticas de aquel pueblo, e incide en la forma de cómo “debe aprovechar el artista nuestro venero arqueológico”. El programa concluye con estudios comparativos entre los incas, Egipto y algunos pueblos del antiguo Oriente.

Comentarios críticos

En abril de 1930, dentro del clima nacionalista imperante en los círculos intelectuales peruanos, se abrió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima el curso de “Arte incaico”. La materia fue encomendada a Augusto Aguirre Morales, escritor conocido por su novela El pueblo del Sol (1924 y 1927), recreación idealizada de la vida del Tahuantinsuyo o Imperio de los Incas. Aunque su título y programa revelaban un enfoque más bien literario al tema, el curso buscaba erigir al legado precolombino en referente para la configuración de un “arte nacional”. Sin embargo, su pertinencia para la formación profesional de los pintores se veía confrontada por la lógica del revival ornamental característico de las apropiaciones de lo prehispánico. En esa línea, el pintor Antonino Espinosa Saldaña (1893–1969) cuestionó no sólo la generalidad del nombre del curso, sino también la trascendencia del arte precolombino y su influencia en las “bellas artes” del Perú. Procurando definir la idea de identidad nacional en términos occidentales, Espinosa dirigió sus críticas contra aquéllos que igualaban “lo indígena” (pasado o actual) con “lo peruano”. Las réplicas (como las de Augusto Aguirre) habían identificado lo indígena como única “herencia” capaz de configurar una identidad “indoamericana”. El debate se prolongó no sólo en un ensayo escrito por Espinosa, sino en la prensa por medio de cartas de intelectuales (Héctor Velarde y Mariano Ibérico, entre ellos). Más allá del debate propiamente plástico, el silencio elocuente de José Sabogal revela el interés prioritariamente etnográfico del indigenismo.

[Véase también en el archivo digital ICAA las cartas: “Lima, a Antonino Espinosa Saldaña, 10 de junio de 1930”, por Héctor Velarde (doc. no. 1143602) y “ Lima, a Antonino Espinosa Saldaña, 25 de junio de 1930”, por José Sabogal (doc. no. 1143586)].

Investigador
Ricardo Kusunoki
Equipo
Museo de Arte de Lima, Lima, Peru