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Resumen

Columna anónima de comentarios culturales en la que se consigna la carta de Manuel Araníbar –acaso pariente del reconocido historiador peruano Carlos Araníbar (Lima, 1928)– sobre el concurso convocado por la primera fase del llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968-1975) para crear el retrato oficial del precursor indígena de la independencia, José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II. La misiva sostiene que eran ya cuatro las ocasiones en que el prócer resultaba “negado” por “la elite intelectual peruana”, pues se había declarado desierto no sólo ese certamen sino también el destinado a erigirle un monumento en el Qosqo (Cusco), además de las dos instancias del Premio Nacional de Historia (1970 y 1956) en las que el estudioso peruano Daniel Valcárcel presentó sendos trabajos sobre el héroe andino. Por su lado, el columnista reseña la renuncia del pintor Milner Cajahuaringa a una de las cuatro menciones honrosas otorgadas en el Concurso Nacional de Pintura por considerarla una humillación. Gesto que saluda citando un comentario anterior del propio diario Expreso publicado en la misma sección y en la que sólo se da noticia de este hecho con el lúdico comentario “Túpac Amaru se habría quitado su polémico sombrero ante la actitud de Cajahuaringa”.

Comentarios críticos

José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, fue un curaca (cacique) de estirpe incaica que en 1780 lideró la más importante rebelión andina contra el imperio español. Relegado en la historiografía criolla tradicional, su figura fue asumida como emblema por el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas durante su primer periodo (1968-1975), caracterizado por reformas socializantes y por su fuerte interés en la representación simbólica. La carencia de retratos de época dio lugar a la convocatoria de un concurso oficial, cuyo sentido polémico se acentuó por la drástica decisión de no reconocer calidad premiable a ninguna de las noventa y ocho propuestas presentadas. Uno de los pintores a los que se le adjudicó mención honrosa, Milner Cajahuaringa, prefirió renunciar públicamente a ese reconocimiento. La propuesta de una segunda convocatoria no llegó a concretarse. El jurado reunía a las cabezas de casi todas las instituciones representativas del quehacer plástico institucional.

 

Investigador
Daniel Contreras Medina
Equipo
Museo de Arte de Lima, Lima, Peru