Documents of 20th-century Latin American and Latino Art

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Resumen

Este artículo sintetiza la historia del arte colombiano y propone un diagnóstico general, en 1942, de las artes plásticas en el país. Con el ánimo de hacer un vasto recorrido histórico, Luis Alberto Acuña considera que se pueden reconocer tres épocas diferenciadas: la prehispánica, la virreinal y la contemporánea. A la primera pertenece el arte precolombino que, a grandes rasgos, esboza una tendencia religiosa, especialmente funeraria. La segunda cubre la época virreinal y está ampliamente influenciada por el barroco español; para el autor, el principal producto cultural de la Colonia es la escultura de madera. Por último, la época que Acuña decide rotular como “contemporánea” comienza con la conquista de la Independencia y se extiende a toda la historia republicana. Acuña reconstruye la historia de la pintura en Colombia desde el siglo XIX, a partir de la mención de figuras como José María Espinosa, Epifanio Garay y Francisco Cano. El autor concluye al  resaltar la conciencia de innovación caracterizadora a aquellas generaciones de las primeras décadas del siglo XX; ejemplificando tal actitud con figuras como Pedro Nel Gómez, Gonzalo Ariza, Rómulo Rozo, Julio Abril, Carlos Correa, Ramón Barba y con extranjeros tales como el francés Pierre Daguet.

Comentarios críticos

El verdadero objetivo del artículo es contextualizar y describir una generación entera que tuvo la oportunidad de educarse profesionalmente en el extranjero y cuestionó las tendencias académicas impuestas en Colombia durante la segunda mitad del siglo XIX. El maestro colombiano Luis Alberto Acuña (1904–1984) forma parte de la generación de artistas que, a partir de los treinta, propuso una reflexión sobre los alcances de “lo nacional” en el arte, poniendo en tela de juicio la tradición colombiana al respecto. Entonces, no parece descabellado que, a pesar de que el título de este texto se refiera al arte del siglo XX, se reconstruya someramente la historia desde el pasado prehispánico.    

 

En este sentido, son bastante interesantes las discusiones planteadas en torno a la irrupción paulatina de nuevas ideas estéticas, como por ejemplo la preocupación ya sea por “elementos puros” de la plástica o bien el rechazo abierto al pintoresquismo imperante; el cual servía para excusar la exigencia de incluir “lo vernáculo” en las expresiones artísticas. Según Acuña, ya en la obra del pintor colombiano Roberto Pizano (1896–1929) se podía evidenciar la influencia del impresionismo francés, lo que mostraba apertura hacia las corrientes foráneas importantes del momento. Esta curiosidad se afianzó con la ampliación de horizontes que supuso la experiencia en el exterior, determinante en figuras tales como Pedro Nel Gómez (1899–1984), Ignacio Gómez Jaramillo (1910–1970), o bien Gonzalo Ariza (1912–1995).  

 

No deja de ser significativo, entonces, que el artículo haya sido firmado en Tacubaya, zona oeste de la Ciudad de México. Igualmente, es uno de los primeros textos en donde se reconoce el papel de Ramón Barba (1894–1964), o del extranjero Pierre Daguet (1910–1980), en la configuración de un arte nacional. Dichos aspectos dan cuenta de la construcción de un ideario anclado en preocupaciones que trascendieron las fronteras nacionales, facilitando la apertura del arte colombiano a corrientes y discusiones que tenían lugar en el ámbito internacional.

Investigador
Camilo Sarmiento Jaramillo
Equipo
Universidad de los Andes, Bogota, Colombia
Crédito
Courtesy of Yolanda Guerra, Bogotá, Colombia